4 cosas importantes sobre el jamón serrano

El jamón serrano es una de las señas de identidad de la gastronomía española. Típico en toda la geografía española y adorado tanto por turistas como por locales.

El jamón serrano procede de la raza de cerdo blanco, y se le denomina “serrano” porque se suele curar en climas de sierra, fríos y secos. Dentro de la variedad de jamón serrano hay tres calidades en función de su curación: jamón bodega, jamón reserva y jamón gran reserva.

¿Por qué se cuelgan los jamones?

Es muy común encontrar jamones colgados del techo tanto en bares como en carnicerías. Se dice que esta costumbre viene de los primeros años de la Inquisición (Siglo XV), en los que los comerciantes colgaban los jamones del techo para demostrar que eran cristianos y no judíos.

Además, al colgar el jamón serrano del techo, va desapareciendo su exceso de humedad y se va eliminando el exceso de grasa. Para evitar que goteen, se coloca justo de debajo de ellos una especie de sombrerito de plástico llamado chorrera.

Propiedades nutricionales

El jamón serrano, además de encantarnos por su sabor, aporta vitaminas B1, B2, B3, B6, fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y de las funciones cerebrales. También tiene un alto contenido en hierro y otros minerales como el zinc, el calcio, el fósforo, el magnesio y el potasio. Sin olvidar que es una fuente de ácidos grasos saludables, como el oleico, ideal para bajar los niveles de colesterol LDL (malo) y subir los de colesterol HDL (bueno).

Aunque, a pesar de sus propiedades nutricionales, su contenido en sodio es muy alto, por lo que tampoco hay que abusar de su consumo.

El corte del jamón serrano

El corte es la clave para potenciar el sabor y la textura de cada una de las partes del jamón serrano. Los expertos el arte del corte de jamón coinciden en que debe cortarse en finas lonchas. Es más, su sabor cambia mucho en función del grosor de sus lonchas. El largo ideal de la loncha se establece entre 4 y 6 centímetros para poder comerla de una vez sin tener que rasgarla con los dientes.

La temperatura a la hora de cortarlo también es fundamental, ya que si está frío, pierde sus cualidades. La temperatura ideal para cortar el jamón serrano es de unos 23 grados para conseguir que la grasa desprenda todo su aroma.

A la hora de emplatarlo, debemos asegurarnos de que el plato esté templado (y no frío), y de colocarlo en una sola capa para no apelmazar las lonchas.

Maridaje con un buen vino

La asociación clásica del jamón serrano es con un buen vino tinto, aunque las normas sociales y gastronómicas han jugado un poco con esta asociación.

No vale cualquier vino tinto, ya que si tienen mucho cuerpo, los taninos muy marcados o el sabor a madera muy presente, pueden esconder el sabor del jamón serrano. Por eso se recomienda maridar el jamón con tintos jóvenes, que mezclen su frescor con la intensidad del sabor del jamón.

Las últimas tendencias del sector apuntan también hacia los vinos blancos secos, espumosos y jereces, sobre todo para los jamones ibéricos. El vino blanco tiene un sabor más dulce que el tinto, por lo que potencia sus matices. Pero no todo vale, ya que los vinos blancos jóvenes, que suelen tener notas afrutadas y acidez, se pierden con el sabor intenso y textura grasa del jamón.

En Carmelo Puche nos encanta el jamón serrano, por eso te ofrecemos una gran variedad de piezas en nuestros establecimientos. Además, te asesoramos para que puedas elegir la pieza que más vayas a disfrutar en función de tus gustos. ¡Siempre estamos preparados para ofrecerte lo mejor con la confianza que nos caracteriza!